
La extremaunción
Ficha
La historia
Un muchacho cruza ya la puerta de un cuarto oscuro, y tras él aguarda el sacerdote, con sobrepelliz y estola dorada, sosteniendo el vaso sagrado cubierto con un velo. Trae el viático a un moribundo, en un lagar, la casa donde se prensa la uva.
En la Austria rural de la década de 1840, ese camino del sacerdote era una pequeña procesión. Delante iba un monaguillo con una luz y una campanilla, y quien la oía se arrodillaba al paso de la hostia. Así están de rodillas los parientes sobre el suelo de piedra. Una joven mira hacia arriba, un anciano se inclina sobre ella con un dedo alzado y una niña junta las palmas. Desde 1877 la tabla pasó por varias manos privadas en Viena, entre ellas las de la baronesa Sina, de la familia de banqueros, y los condes Wimpffen, y no llegó al Belvedere hasta 2023, como legado.




