
Virgen del velo
Ficha
La historia
En 1568 Giorgio Vasari, el pintor que escribió las vidas de los artistas de su tiempo, anotó que el cardenal Alejandro Farnesio guardaba entre sus bienes una Virgen que cubre al Niño con un paño. Esa noticia se relaciona con esta pintura al óleo sobre una lámina de pizarra, que más tarde llegó a Nápoles con el resto de la colección Farnesio.
La Virgen, con los ojos bajos, se inclina sobre el Niño desnudo, dormido a lo largo del borde inferior, con la cabeza apoyada en los brazos cruzados y la boca abierta. Con dos dedos de la mano derecha sostiene un velo tan fino que apenas se ve, un triángulo pálido. Detrás de esa mano asoma san José, ya canoso, y a la derecha un ángel casi se pierde en la oscuridad.
En el otoño de 1943 los cuadros de los museos napolitanos, refugiados en la abadía de Montecassino, fueron trasladados por la división alemana Hermann Göring a un depósito cerca de Spoleto. Allí sus oficiales abrieron seis cajas y sacaron algunas pinturas para regalárselas a Göring. Esta salió de la caja número 57 y reapareció después de la guerra en la mina de sal de Altaussee, en Austria. Rodolfo Siviero, el funcionario italiano que dirigió la recuperación de esas obras, escribió que fue la que más les hizo sufrir, porque el rostro de la Virgen había desaparecido bajo la oxidación. En agosto de 1947, ya de regreso, dos restauradores de Florencia, Lo Vullo y Sokolov, le quitaron en Bolzano aquella costra cristalizada.





