
Jean-Auguste-Dominique Ingres · PD
Marcotte d’Argenteuil
Ficha
La historia
En 1810, Roma era una ciudad francesa, al menos sobre el papel. El año anterior Napoleón había anexionado los viejos Estados Pontificios y hecho sacar al papa de Roma, llenando las oficinas con administradores suyos. Charles Marcotte era uno de ellos, un joven inspector de aguas y bosques destinado al departamento romano, e Ingres, un pintor francés varado en Roma cuando se le acabó la beca del Estado, se mantenía haciendo retratos. Tenían edades parecidas y se hicieron amigos para toda la vida. Ingres le da a Marcotte un fondo gris liso y una expresión severa y cerrada, con el bruñido abrigo azul y la línea exacta del cuello trazados con la fría precisión por la que ya era conocido. Marcotte encargó el retrato como regalo para su madre.




