
Hans Memling · PD
Mater Dolorosa
Ficha
La historia
Esta Virgen doliente nunca estuvo pensada para verse sola. Hacia 1480, en Brujas, una tabla pequeña como esta colgaba junto a otra del mismo tamaño con Cristo coronado de espinas, muy cerca la una de la otra, para que su dueño rezara en privado a la pareja, madre e hijo vueltos el uno hacia el otro. Con el tiempo las dos mitades se separaron, y un Varón de Dolores hoy en Génova podría ser el compañero perdido de este rostro. Durante mucho tiempo nadie supo de quién era la mano. Pasó bajo los nombres de Durero y de Joos van Cleve antes de que los estudiosos se decidieran por Hans Memling, el pintor más solicitado de Brujas en esos años, que repitió varias veces esta cabeza llorosa para clientes devotos. Lo que se te queda es lo poco que dramatiza el dolor. Las lágrimas son precisas, la boca apenas entreabierta, la pena vuelta hacia dentro.




