
Caravaggio, Medusa, 1597. Wikimedia Commons. · PD
Medusa
Ficha
La historia
Esto no es exactamente un cuadro. Es una rodela, un escudo redondo de parada hecho de madera de álamo. Hacia 1597, en Roma, el cardenal Francesco Maria del Monte, protector de Caravaggio y hombre de los Médici, le encargó pintarlo para regalárselo al gran duque de Toscana, Fernando I. Un escudo con la cabeza de Medusa era un obsequio muy pensado, pues la gorgona, cuya mirada convertía en piedra, adornaba también el escudo de la diosa Atenea. Caravaggio eligió el instante exacto en que Perseo acaba de cortarle la cabeza. Medusa aún grita, con la boca abierta y los ojos desorbitados, mientras de su cuello brota la sangre y las serpientes se retuercen en su pelo. Y hay un detalle inquietante, el rostro de la gorgona es el del propio Caravaggio, que se sirvió de un espejo para pintarse. Así se ponía a salvo de aquella mirada mortal y a la vez firmaba la obra con su propia cara. El escudo llegó a Florencia y allí sigue, en la Galería de los Uffizi, con el grito de Medusa detenido para siempre en el momento anterior a la muerte.





