
Melón y frutas
Ficha
La historia
Derain pensaba que unos toques mínimos de blanco puro, recurso heredado de la pintura holandesa, eran lo que daba vida a los objetos. En este bodegón de 1927 están puestos con tanta ligereza que cuesta verlos, un brillo en una uva, un punto de luz en un melocotón. Todo el cuadro está bañado en naranjas y amarillos cálidos. Junto a un melón un plato reúne melocotones con uvas negras y blancas sobre un mantel claro. Una guirnalda suelta de hojas de parra traza dos diagonales que animan las líneas horizontales de la mesa. En un pintor que suele perfilar con firmeza lo que pinta, aquí los bordes son blandos y difusos, la materia fina y fluida. Solo el mantel y algunas uvas conservan un contorno nítido.




