
Paisaje montañoso con san Jerónimo
Ficha
La historia
Por el camino del valle, cerca de un viejo puente de piedra, avanzan unos camellos cargados y un burro. Son figuras diminutas, porque Paul Bril pintó este paisaje en 1592 sobre una pequeña lámina de cobre, un soporte liso que admite el detalle más fino. Para entonces vivía en Roma, pero la vista sigue una costumbre flamenca de todo el siglo, un paisaje inventado que pasa de las rocas pardas a los verdes y a unas montañas azules lejanísimas. Abajo a la izquierda, a la entrada de una cueva, san Jerónimo, el sabio que tradujo la Biblia al latín, hace penitencia de rodillas con la mano en el pecho. A su lado hay libros abiertos y su sombrero rojo de cardenal, y en la sombra asoma la cabeza de su león. En el reverso del cobre, Bril grabó sus iniciales y la fecha.




