
Desnudo en el sofá
Ficha
La historia
El rostro es de su tiempo: pelo corto, cejas finísimas, una boca pequeña de un rojo intenso. Así se veía una parisina a finales de la década de 1920, y Derain la coloca en uno de los temas más antiguos de la pintura, el desnudo femenino recostado. Lo pintó entre 1929 y 1930, a tamaño natural, en un lienzo de más de 1,80 metros de ancho. La modelo sería Raymonde Knaublich, una joven con la que Derain tuvo un hijo unos años después. Ningún contorno rodea el cuerpo claro, que resalta sobre el sofá verde oscuro, y junto a las piernas hay un paño negro, una tela rosa y otra blanca. La postura resulta forzada, con una muñeca doblada hacia atrás sobre el brazo del sofá. El marchante Paul Guillaume, dueño del cuadro desde 1930, lo publicó en julio de 1931 en su revista «Les Arts à Paris».




