
Diego Velázquez and workshop · PD
Felipe IV con armadura, con un león a sus pies
Ficha
La historia
Debajo de este cuadro hay otro. Los estudios técnicos muestran que la cabeza del rey estuvo girada hacia el otro lado, que el pelo era más corto y el rostro más joven, y que por la derecha se abría una balaustrada con un paisaje amplio detrás. El cortinaje que hoy ocupa ese espacio se amplió después. La armadura, la faja y la bengala que sostiene remiten a finales de los años treinta del siglo XVII, la época de los retratos ecuestres y de Las lanzas, donde Spínola viste un acero muy parecido. El Prado sitúa la transformación a mediados de los años sesenta, treinta años más tarde, cuando Felipe IV ya había muerto. Cerrar el fondo sirvió probablemente para que el lienzo hiciera juego con el retrato de la reina Mariana de Austria, que posa en un interior. Lo que queda a la vista insiste en el mando militar. Calza botas de montar y espuelas, algo que un espectador de entonces asociaba de inmediato con quien dirige en campaña, el yelmo y el guantelete descansan sobre la mesa, y a sus pies se tiende un león. El museo da la obra al taller de Velázquez. La fórmula es suya, la ejecución final corrió a cargo de sus colaboradores.




