
Diego Velázquez · PD
Felipe IV, rey de España
Ficha
La historia
En septiembre de 1904 Denman Waldo Ross, coleccionista de Boston y uno de los grandes benefactores del museo, estaba en Madrid cuando un tal Luis de Navas le enseñó en su casa una fotografía de este retrato. Navas lo llevó luego a ver el lienzo en la residencia de su dueño, que se hacía llamar príncipe de Borbón y duque de Anjou, títulos que reclamaba sin derecho alguno. El 1 de octubre aquel hombre firmó una declaración de que la obra había pertenecido a su familia, y Ross la compró para Boston como un Velázquez.
Las dudas llegaron en pocas semanas. En noviembre el magnate del azúcar y coleccionista neoyorquino H. O. Havemeyer recibió desde París una carta anónima según la cual Navas había sido siempre el dueño del cuadro y se había inventado su origen nobiliario para venderlo con más facilidad. En enero de 1905 el crítico madrileño Aureliano de Beruete escribió al New York Sun que Navas lo poseía al menos desde 1892, cuando lo prestó con su propio nombre a una exposición en Madrid.
Hoy el museo atribuye el retrato al taller de Velázquez y señala que se parece mucho a un retrato de cuerpo entero del rey que guarda el Metropolitan Museum de Nueva York, del que quizá deriva. El único adorno sobre el traje negro de Felipe es una cadena de oro de la que cuelga la insignia del Toisón de Oro.