
Diego Velázquez · PD
Felipe IV en su vejez
Ficha
La historia
Hacia 1653 Velázquez pintó esta cabeza con una gama de color muy corta, negros y grises, sin corona ni armadura, de modo que todo conduce la mirada al rostro. Treinta años antes, cuando el pintor llegó a la corte, esa sobriedad tenía un contenido político y se asociaba a los ímpetus reformistas del rey joven y de quienes le rodeaban. A mediados de los años cincuenta la imagen del monarca se despoja de mensajes terrenales y se sacraliza: la versión del Prado tiene mucho de vera effigies, el rostro fijado casi como una reliquia. El lienzo mide 69,3 por 56,5 centímetros y colgó en la Quinta del duque del Arco, en El Pardo, dentro de la colección real.




