
Rembrandt · PD
Retrato de un hombre con sombrero emplumado
Ficha
La historia
Podría tomarse por el retrato de un caballero concreto, aunque nunca pretendió serlo. En 1635 Rembrandt rondaba los treinta años y acababa de triunfar en Ámsterdam, y pintaba a menudo cabezas como esta, llamadas tronies. No eran encargos, sino estudios de expresión, de vestuario y de luz, pensados para venderse en el mercado libre a compradores que querían una cara llamativa en la pared.
La gorra con plumas y la capa ribeteada de oro son disfraz, atrezo del taller y no la ropa del modelo. El museo lo interpreta como un soldado vestido a la antigua, y la luz arranca un brillo a la gola de metal que lleva al cuello. Cae sobre una mejilla y deja el resto en una sombra cálida. Rembrandt firmó solo con su nombre de pila, y ya no con el monograma RHL de sus años de Leiden.




