
Gustave Courbet · PD
Retrato de una joven
Ficha
La historia
Hacia 1845, Courbet llevaba unos seis años en París. Había llegado de su Franco Condado natal, se ganaba la vida pintando retratos y aprendía copiando a los viejos maestros en el Louvre. El que más le atraía era Rembrandt, hasta el punto de que en 1846 viajó a los Países Bajos para ver sus cuadros de primera mano. Esta cabeza pequeña, de apenas 28 centímetros de alto, lleva esa huella. Un rostro pálido sale de un fondo casi negro, y el cuello del vestido queda solo esbozado con unos trazos rápidos. La tradición dice que la modelo es una de las hermanas del pintor, que posaban a menudo para él, aunque ningún documento lo confirma. Su primera dueña conocida fue precisamente Juliette, la menor de ellas, que heredó los bienes de Courbet a su muerte en 1877. Hoy forma parte de la colección que reunió en Nueva York Henry Pearlman y se expone en préstamo en el museo de arte de la Universidad de Princeton.




