
Pierre-Auguste Renoir · CC-BY-SA-4.0
Retrato del capitán Édouard Bernier
Ficha
La historia
A comienzos de la primavera de 1871, Francia acababa de firmar el armisticio con Prusia y a París le faltaban semanas para el levantamiento de la Comuna. Renoir, movilizado en el verano de 1870 en un regimiento de caballería ligera, pasó aquellas semanas en el suroeste del país con su antiguo superior, el capitán Édouard Bernier, en la finca de los padres de su esposa en Tarbes, al pie de los Pirineos. Muchos años después le contó a Julie Manet, hija de la pintora Berthe Morisot, que había pasado dos meses en un castillo, tratado como un príncipe, montando a caballo cada día y dando clases de pintura a la hija del matrimonio. Allí el capitán posó para él con uniforme de gala, las condecoraciones prendidas en la guerrera con alamares, y su mujer posó para un retrato que hace pareja con este. Los dos cuadros pertenecieron más tarde a Josef Stransky, director de la Filarmónica de Nueva York. El de ella está hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York, y el de él terminó en Dresde.




