
Jean-Auguste-Dominique Ingres · PD
Retrato del conde Nikolái Guríev
Ficha
La historia
En 1821 Ingres llevaba ya un año instalado en Florencia, lejos de París y todavía sin el reconocimiento que llegaría después. Para vivir aceptaba encargos de los viajeros adinerados que pasaban por Italia, y uno de ellos fue este joven ruso, el conde Nikolái Guriev, diplomático de una familia poderosa de San Petersburgo. Ingres, que solía preferir interiores fríos y luz nítida, lo pintó aquí envuelto en una capa, con un cielo cargado de nubes a su espalda, a la manera de los retratos románticos que estaban de moda entre los aristócratas de la época. La tela viajó a Rusia con su modelo y hoy cuelga en el Ermitage de San Petersburgo.




