
Retrato de Jacques-Bénigne Bossuet
Ficha
La historia
En 1698, Jacques-Bénigne Bossuet, obispo de Meaux, era la voz más poderosa de la Iglesia francesa, un predicador cuyas oraciones fúnebres aún se leen y el hombre elegido para educar al hijo del rey. Ese mismo año mantenía una agria disputa pública con otro obispo, Fénelon, en torno a una devoción mística llamada quietismo que Bossuet estaba decidido a erradicar. Rigaud lo fijó aquí de busto, solo cabeza y hombros, y era la primera vez que recogía los rasgos del prelado. Unos años después reutilizaría ese rostro en el imponente retrato de cuerpo entero que hoy guarda el Louvre, la imagen por la que se le recuerda. El lienzo florentino es la primera versión, más serena, de algo más de 70 centímetros de alto, y muestra al eclesiástico pasados los 70, cerca del final de una larga pugna que acabó ganando.



