
Jean-Baptiste Camille Corot · PD
Roma. El Coliseo, visto a través de las arcadas de la Basílica de Constantino
Ficha
La historia
Abajo a la izquierda de este lienzo pequeño hay un sello de lacre rojo. Es la marca de la subasta del taller de Corot, celebrada tras su muerte en 1875, y prueba que el cuadro se quedó con él toda la vida. Lo había pintado medio siglo antes, recién llegado a Roma en su primer viaje a Italia, con 29 años. En la esquina opuesta escribió «Xbre 1825», la vieja abreviatura francesa de diciembre, que hoy apenas se lee. Eran las últimas semanas del Año Santo convocado por el papa León XII. Corot se instaló dentro de la basílica de Majencio, la enorme sala abovedada del Foro que terminó Constantino, y usó sus arcos de ladrillo como marco. Por dos de ellos asoma el Coliseo y por el tercero solo ruinas y maleza. En 1906 el pintor y coleccionista Étienne Moreau-Nélaton lo donó al Louvre, en la misma donación que llevó a las colecciones nacionales francesas «El almuerzo sobre la hierba», de Manet.




