
San Jerónimo
Ficha
La historia
Bajo la figura se lee HIERONYMO, «a Jerónimo», en dativo, y esa forma tiene su razón. En el estudiolo de Federico da Montefeltro, en el palacio de Urbino, cada retrato se alzaba sobre una línea de dedicatoria con la que el duque honraba al personaje. Cuando más tarde las tablas se serraron en retratos sueltos, casi todo ese letrero se perdió, pero los textos completos se habían copiado y publicado en 1592. El Louvre atribuye la tabla conjuntamente a Justo de Gante y al español Pedro Berruguete.
Jerónimo ocupaba la fila inferior, la de los hombres de Iglesia, como uno de los cuatro Padres latinos reunidos en la misma pared junto a Gregorio, Ambrosio y Agustín. Viste el capelo y el manto rojos de cardenal, una dignidad que no existía en su tiempo y que los pintores le daban desde hacía siglos porque en Roma había sido secretario del papa Dámaso.
Su sitio en el gabinete de un hombre de letras se lo gana el libro abierto sobre las rodillas. Jerónimo tradujo la Biblia al latín, y en esos mismos años Federico pagaba en Florencia a copistas e iluminadores una enorme Biblia latina en dos volúmenes para su biblioteca, que hoy se guarda en la Biblioteca Vaticana.


