
Caravaggio, Self-Portrait as Bacchus, 1595. Wikimedia Commons. · PD
Autorretrato como Baco
Ficha
La historia
Cuando pintó esto, Caravaggio acababa de llegar a Roma desde Lombardía, sin dinero y sin nombre. Rondaba los 20 años y trabajaba a destajo para otros pintores, haciendo flores y frutas por unas monedas. La tradición cuenta que pasó una temporada enfermo en el hospital de Santa María de la Consolación, y muchos ven en este cuadro el recuerdo de aquellos meses. Se retrató a sí mismo como Baco, el dios del vino, coronado de hiedra y con un racimo de uvas en la mano. La piel tiene un tono verdoso, los labios están casi lívidos y la mirada llega de reojo, como la de quien se estudia en un espejo, que es justo lo que hizo para pintarse. Sobre el borde de piedra colocó unos melocotones y unas uvas de una precisión fría, tan trabajados como el propio rostro. Es un dios del vino con cara de convaleciente, un muchacho pobre recién salido de la enfermedad que se mira a sí mismo y anota, sin adornarlo, lo que ve.




