
Judith Leyster · PD
Autorretrato
Ficha
La historia
Durante unos 250 años tras su muerte, los cuadros que Judith Leyster firmaba se atribuyeron sin más a Frans Hals, la gran figura de su Haarlem natal. En la década de 1630 ella había sido algo insólito: una mujer admitida como maestra en el gremio local de pintores, con discípulos a su cargo. Luego se casó con otro pintor, tuvo hijos y casi desaparece de los registros, por lo que mucho tiempo se dio por hecho que había dejado de pintar. Este pequeño autorretrato dice lo contrario. Solo se reconoció como suyo en 2016, y la muestra mucho mayor que la joven risueña de su célebre autorretrato anterior, sentada ante su trabajo entre negros y pardos, con la paleta en la mano, sosteniéndote la mirada sin el menor asomo de sonrisa. Está fechado en 1653, siete años antes de su muerte.




