
Autorretrato
Ficha
La historia
En sus escenas más alborotadas, Jan Steen solía colarse a sí mismo, muerto de risa, entre borrachos y charlatanes. Hacia 1670 se retrata aquí de una manera muy distinta, como un caballero vestido de negro, ante una cortina de seda roja con una gruesa borla y una balaustrada que se abre al campo. Así se representaba entonces a un ciudadano respetable, siguiendo el ejemplo de Tiziano y Rembrandt. No le salió a la primera. La restauración de 1995 reveló que Steen había retocado los ojos, la boca y la postura del brazo, y que cambió el cuello tres veces. Primero lo pintó ancho, luego probó una corbata a la moda de hacia 1668 y al final volvió a la sencilla valona blanca que vemos hoy. La restauración también dejó ver mejor el paisaje del fondo, que recuerda las obras de su suegro, el paisajista Jan van Goyen.




