
Rembrandt · PD
Autorretrato con un gorro de plumas blancas
Ficha
La historia
En 1635 Rembrandt llevaba poco en Ámsterdam, tenía menos de 30 años y ya triunfaba como retratista. Aquí se pinta a sí mismo disfrazado: sombrero de plumas, capa de terciopelo con adornos dorados y, un poco fuera de lugar, una gola metálica de armadura al cuello. Le gustaba retratarse así, probando trajes y expresiones. La historia del cuadro es un vaivén de atribuciones. Se tuvo por un Rembrandt auténtico hasta 1968, cuando un estudioso lo rechazó y lo pasó a la escuela del maestro, obra de algún alumno. Décadas después, ya en el siglo XXI, una limpieza y análisis científicos convencieron a los expertos de que sí es de su mano. Cuelga en Buckland Abbey, una vieja casa de Devon que fue de Francis Drake, hoy al cuidado del National Trust.




