
Santa Catalina (interior) y (¿San Esteban?) (exterior)
Ficha
La historia
Hacia 1490, cerca de Brixen, los fieles sabían reconocer a un santo por lo que llevaba en las manos. En la cara interior de esta tabla, la corona, la espada y la rueda rota con púas de hierro señalan a santa Catalina de Alejandría. Según su leyenda, la rueda con la que iban a matarla se hizo pedazos y acabaron decapitándola con la espada. Su mano descansa sobre lo que queda de ella. La cara exterior es más difícil de leer. Un joven con nimbo lee un libro abierto y sostiene una palma de mártir. Viste la dalmática de diácono, lo que encajaría con san Esteban, el primer mártir cristiano, aunque el museo pone un signo de interrogación junto a su nombre.


