
Santa Dorotea (interior) y San Alejo (exterior)
Ficha
La historia
A finales de la Edad Media, en las tierras de lengua alemana, Bárbara, Margarita, Catalina y Dorotea formaban un grupo conocido como las vírgenes capitales. Son ellas las que ocupan las caras interiores de estas tablas, y Dorotea es la de las flores. Cuenta la leyenda que, camino del martirio, un escribano llamado Teófilo le pidió en tono de burla rosas y manzanas del paraíso, y que más tarde un niño le llevó una cesta con ellas. Aquí la santa sostiene esa cesta junto a una rama florecida. En la otra cara hay una historia más extraña. San Alejo, hijo de un romano rico, abandonó su casa en la noche de bodas, volvió años después sin que nadie lo reconociera y vivió debajo de la escalera de la casa paterna. El pintor le pone la escalera y un chorro de agua que cae de una pequeña tina, el agua sucia que, según se contaba, le echaban los criados.


