
Jusepe de Ribera · PD
San Jerónimo y el ángel del Juicio
Ficha
La historia
En 1626 Nápoles era una ciudad española, y Jusepe de Ribera, llegado de España y apodado allí lo Spagnoletto, pintaba a la manera que había dejado Caravaggio: luz cortante, sombra densa, nada idealizado. San Jerónimo, el sabio que vertió la Biblia al latín, aparece aquí como un ermitaño muy anciano. Sobre él un ángel hace sonar la trompeta del Juicio Final, y el viejo se queda inmóvil, interrumpida su lectura. Ribera no disimula la edad: arrugas, venas y piel flácida saltan bajo la luz oblicua, y el modelo fue sin duda un napolitano de carne y hueso. El cuadro se pintó para una capilla lateral de la iglesia de un convento de monjas. Suprimida la orden en 1813, la tela pasó a la colección borbónica y hoy cuelga en Capodimonte.




