
Jusepe de Ribera · PD
Magdalena Ventura con su marido y su hijo
Ficha
La historia
En 1631 el duque de Alcalá, virrey español en Nápoles, encargó a José de Ribera un retrato singular. Magdalena Ventura, natural de los Abruzzos, había empezado a criar barba pasados los 30 años, y Ribera la pinta con toda seriedad amamantando a su hijo, con su marido detrás. No hay burla en la escena. Una inscripción en latín sobre la estela de piedra la llama gran milagro de la naturaleza. Ribera, formado en el realismo de Caravaggio, trata cada arruga y cada pelo como un hecho natural digno de estudio. La obra sigue en Toledo, en el Hospital de Tavera de la Casa Ducal de Medinaceli.




