
Bodegón con copa de vino
Ficha
La historia
En la década de 1920, Derain sostenía que el color y la línea, usados a la vez, se anulan y pierden toda expresión. Esta pequeña naturaleza muerta de 1928, de poco más de medio metro de ancho, pone a prueba esa idea objeto por objeto. El pan y las peras están construidos solo con contrastes, luz contra sombra, tonos cálidos contra fríos, sin ningún contorno. El vaso de vino y el racimo rojo en lo alto del frutero siguen el camino contrario. Los sujetan finos trazos blancos o negros pintados encima del color. Todo descansa sobre una mesa parda, bajo una luz dura que proyecta sombras largas. La firma está abajo a la derecha, y en 1929, un año después de pintado, el cuadro ya pertenecía al marchante parisino Paul Guillaume.




