
Gustave Courbet · PD
Bodegón con manzanas y una granada
Ficha
La historia
Los pintores holandeses del siglo XVII solían colocar en sus bodegones alguna fruta magullada o podrida, para recordar que todo se echa a perder. Las manzanas de Courbet también tienen defectos, son deformes, de piel gruesa y llenas de golpes, y sin embargo la National Gallery las interpreta al revés, como una afirmación de la vida. Courbet las pintó estando preso. Lo habían detenido por su papel en la Comuna de París de 1871 y no le permitían modelos, así que pintaba lo que le llevaban. El pesado cuenco de barro está forrado por dentro de un engobe azul pálido. Una única granada asoma abajo, entre la fruta, otras dos piezas esperan sobre la mesa de roble, y al fondo brillan una cafetera de peltre y un vaso de vino tinto.




