
La Adoración de los pastores
Ficha
La historia
Mazzolino suele ser el pintor de las multitudes, tablas pequeñas repletas de figuras que se agolpan de borde a borde. Esta Natividad es lo contrario. El ambiente es sereno y sencillo, los colores suaves y casi lombardos, y los pastores se arrodillan sobre el suelo desnudo con una ternura del todo humana. Un monje se asoma desde una terraza para mirar, y unos ángeles vivaces revolotean por encima. Uno de ellos se inclina ante el recién nacido. Ese sentimiento humilde revela para qué se pensó la tabla: seguramente para un convento, para la oración y la mirada callada, a la manera de las escenas devotas alemanas y flamencas. Tras las figuras, un grupo de árboles se adelgaza hacia la lejanía, hasta un pueblecito al pie de una montaña, con algunas ruinas como las que Mazzolino copiaba de los grabados de Marcantonio Raimondi, el grabador boloñés que difundió las invenciones de Rafael. La pintó a comienzos de la década de 1520 en Ferrara, donde trabajaba para el duque Alfonso d'Este.




