
Henri Rousseau · PD
Las orillas del Oise
Ficha
La historia
Hay que buscarlo para verlo. Entre dos de las vacas asoma un pastor diminuto vestido de azul, y los conservadores de Harvard interpretan su tocado como un gorro frigio, una prenda de la Antigüedad que Henri Rousseau solía colar en sus paisajes para darles un aire de fantasía. Todo lo demás está dispuesto con un orden muy estricto. A la izquierda, los álamos se alinean como postes de una cerca, el gran árbol de la derecha está construido hoja a hoja y tres reses pacen en fila sobre el prado. El Oise, que desemboca en el Sena al noroeste de París, era entonces un río muy pintado. Charles-François Daubigny había trabajado allí desde un barco taller, y Camille Pissarro vivió años en Pontoise, a orillas del mismo río. En el bastidor, por detrás, alguien escribió «Bords de l'Oise, 1907». El cuadro llegó al Fogg Museum de Harvard en 1951 con la colección del banquero neoyorquino Maurice Wertheim, que pidió que sus obras se expusieran siempre juntas.




