
El gran árbol
Ficha
La historia
Los árboles fascinaban a Derain, que volvía a ellos una y otra vez y los miraba con algo casi místico. La vida de un árbol, decía, es un misterio que ningún pintor ha logrado resolver. Aquí pone uno enorme en primer plano, a pleno mediodía, con troncos más delgados a su lado y colinas azules al fondo. Lo pintó en 1929 o 1930 en los alrededores de Saint-Maximin, en la Provenza. El museo ve a Cézanne en la elección de los colores, esos verdes y anaranjados. La luz llega en pequeños toques amarillos y manchas de blanco cremoso, sobre todo en el tronco claro que se bifurca. Las ramas, en cambio, están trazadas con pinceladas largas y oscuras. En 1931, Paul Guillaume, su marchante, lo expuso en su galería de París, y ese mismo año el cuadro viajó a Pittsburgh, a la exposición internacional del Carnegie Institute.




