
La Coronación de la Virgen con san Agustín y san Guillermo de Aquitania
Ficha
La historia
Hacia 1616 Lanfranco decoró por completo una capilla de la iglesia romana de Sant'Agostino para Bernardino Buongiovanni, abogado de la curia papal, y este lienzo se pintó para su altar. Pero no es el que cuelga allí. El retablo que sigue en la capilla repite la composición invertida y añade a Dios Padre en lo alto, y una de las explicaciones propuestas es que el comitente quería verlo en el cuadro.
Sobre un banco de nubes, Cristo, con el torso desnudo y un manto blanco, alza la corona sobre su madre. Debajo miran hacia arriba los dos santos a los que está dedicada la capilla. San Agustín, cuya regla seguían los frailes de la iglesia, se arrodilla con una capa pluvial dorada de obispo y abre los brazos. Detrás, con las manos juntas y hábito oscuro, está san Guillermo de Aquitania, un duque que, según su leyenda, renunció a sus tierras para vivir como ermitaño y al que los agustinos consideraban uno de los suyos. Abajo a la izquierda, un angelito sostiene un libro abierto en el suelo.
El lienzo descartado acabó en París, en la colección de Pierre-Alexis Ponce de La Feuille, a quien se le compró en 1671 para Luis XIV.




