
Francisco de Zurbarán · PD
Cristo crucificado con un donante
Ficha
La historia
Fíjese en los pies. Cristo está clavado con cuatro clavos, los pies uno junto al otro sobre un pequeño soporte, cuando lo corriente eran tres. En la Sevilla de Zurbarán aquello se discutía con erudición. El pintor y tratadista Francisco Pacheco, suegro de Velázquez y censor de pinturas sagradas para la Inquisición sevillana, venía pintando el crucificado de cuatro clavos desde 1611 y expuso sus razones en un tratado impreso en 1649. Buena parte de los pintores de la ciudad lo siguió. Zurbarán pintó este lienzo en 1640, con un Cristo ya muerto y de anatomía más pesada que en otras versiones suyas, recortado sobre el fondo oscuro con su propia sombra detrás, a la manera de una imagen tallada de altar. En el borde izquierdo, pequeño, aparece el caballero que pagó la obra, vestido a la moda de su tiempo y con las manos juntas. Zurbarán hizo muy pocos retratos, y de este hombre no ha quedado el nombre. Esa esquina del cuadro, su rostro y sus manos junto a los pies clavados, está pintada con un detalle muy superior al del resto.




