
Caravaggio, The Incredulity of Saint Thomas, 1601. Wikimedia Commons. · PD
La incredulidad de santo Tomás
Ficha
La historia
Caravaggio pintó hacia 1601 el momento más físico de todo el Evangelio: Tomás, el apóstol que no creía en la resurrección, mete literalmente el dedo en la herida abierta del costado de Cristo para comprobar que es de verdad. Cristo le guía la mano. Los tres apóstoles se agolpan con la frente arrugada y la ropa gastada, y hasta se les ven las uñas sucias, porque Caravaggio pintaba a sus santos con caras y cuerpos de gente común de la calle romana. No hay aureolas ni oro, solo un foco de luz sobre la carne y la duda. La escena arranca del fondo negro como si ocurriera a un palmo del espectador.




