
Théodore Géricault · PD
El martirio de san Pedro
Ficha
La historia
Cuando Géricault se instaló ante esta escena hacia 1814, copiaba uno de los cuadros más famosos de Europa: el retablo de Tiziano con la muerte de san Pedro Mártir, un fraile dominico abatido por un sicario en un camino boscoso. Tiziano lo había pintado a finales de la década de 1520 para una iglesia de Venecia, pero durante unos años colgó en París, llevado al Louvre en tiempos de Napoleón, y en 1815 regresó a Venecia. Géricault, que entonces tenía poco más de veinte años y se formaba copiando a Rubens, Velázquez y Rembrandt en esas mismas salas, lo alcanzó así en su breve exilio parisino. No copió de forma servil. Sustituyó el remate curvo del retablo por un rectángulo sencillo, abrió la composición a lo ancho y modificó la posición de la mano del agresor. Lo que hoy hace importante este pequeño lienzo es lo que le ocurrió al original. El 16 de agosto de 1867 un incendio en la iglesia veneciana destruyó por completo la pintura de Tiziano, y copias como esta figuran entre lo que aún conserva la memoria de su aspecto.




