
Jusepe de Ribera · PD
El martirio de San Felipe
Ficha
La historia
Ribera firmó este martirio en 1639, cuando llevaba años instalado en Nápoles, entonces bajo la corona española. Había aprendido de Caravaggio una luz cruda que cae sobre la piel sin perdonar un detalle. En vez del santo sereno de otras tablas, muestra el esfuerzo físico y brutal del suplicio: dos verdugos tiran de las cuerdas para izar el travesaño con el mártir atado, y se les marcan los músculos por el peso. El hombre, de cuerpo recio y rasgos toscos, se parece tanto a sus verdugos que cuesta distinguir al santo del pueblo que lo rodea. Durante siglos se creyó que era el martirio de san Bartolomé, hasta que en 1953 una investigadora estableció que el apóstol representado es Felipe.




