
Caspar David Friedrich · PD
El roble en la nieve
Ficha
La historia
En 1829 Friedrich pintó un roble solo en medio de un campo nevado, sin tumbas, sin ruinas y sin figuras. Normalmente rodeaba sus robles de cementerios o de dólmenes. Desde los cantos de Osián, que el «Werther» de Goethe había popularizado en Alemania en 1774, el roble se asociaba a los héroes y a sus sepulturas, y en los años de las guerras contra Napoleón adquirió un sentido patriótico. Este árbol está medio muerto. A su pie yacen los restos retorcidos de un tronco caído, y en las ramas bajas aún quedan hojas pardas. El propio pintor describió la nieve como un gran paño blanco bajo el que la naturaleza se prepara para una vida nueva. La Alte Nationalgalerie de Berlín considera este lienzo la versión más depurada de un motivo que Friedrich pintaba desde 1807. Dos de aquellas versiones anteriores ya no existen. Una ardió en el incendio del Palacio de Cristal de Múnich en 1931 y otra se perdió en la Segunda Guerra Mundial.




