
Jean-Baptiste Camille Corot · CC0
La cantera de Chaise-Marie en Fontainebleau
Ficha
La historia
En 1831, el año de este cuadro, las canteras de arenisca del bosque de Fontainebleau aún producían unos tres millones de adoquines. Hacía siglos que esa piedra pavimentaba las calles de París. Corot había empezado a trabajar en la zona hacia 1830, cuando fue uno de los primeros pintores en instalarse en Barbizon, la aldea que linda con el bosque, y aquí eligió una cantera abandonada. Sus estudios al aire libre solían servirle de material para grandes paisajes clásicos que terminaba en el taller. Este lo pintó del natural como obra independiente, al óleo sobre papel, que después se montó sobre lienzo. El museo destaca cómo funde el marrón dominante con beis y verdes, y entre los bloques trabajan unas pocas figuras diminutas. Llegó a Gante en 1913, legado al Museo de Bellas Artes por el coleccionista gantés Fernand Scribe.




