
El regreso del hijo pródigo
Ficha
La historia
En 1616 Alessandro Ludovisi, arzobispo de Bolonia y futuro papa Gregorio XV, viajó a Saboya como enviado del papa. El duque Carlos Manuel I estaba enfrentado con España por el Monferrato, un marquesado en su frontera oriental, y Ludovisi debía ayudar a zanjar la disputa. Al año siguiente, ya en Bolonia, encargó este lienzo a Guercino. No se sabe cómo llegó a Turín. El museo apunta a que sus buenas relaciones con la corte saboyana, y con el hijo del duque, el cardenal Mauricio, abrieron el camino, y en 1631 el cuadro ya figuraba en las colecciones de los Saboya.
El joven se arrodilla en la escalinata de la casa paterna para pedir perdón por el dinero despilfarrado. El museo ve a Caravaggio detrás de dos de las figuras. El hijo pródigo recuerda a los peregrinos arrodillados de la Virgen de Loreto en Roma, y el criado que está detrás del anciano padre viste como el joven de La buenaventura de Caravaggio, hoy en el Louvre.




