
Lawrence Alma-Tadema · PD
Las rosas de Heliogábalo
Ficha
La historia
La escena viene de una anécdota antigua sobre Heliogábalo, el joven emperador romano que, según cuentan las crónicas, hizo caer sobre sus invitados tal cantidad de pétalos de flores que algunos murieron asfixiados bajo ellos. Alma-Tadema la pintó en 1888, en pleno Londres victoriano fascinado por la decadencia de Roma. Para que los pétalos parecieran de verdad se hizo enviar rosas frescas desde la Riviera cada semana durante cuatro meses de invierno, y las copió del natural una por una. El emperador mira desde el fondo, recostado y vestido de dorado, mientras la marea rosa sepulta a los comensales en primer plano. Nada en la superficie, tersa y luminosa, deja adivinar que aquello es una matanza.




