
Lawrence Alma-Tadema · PD
Una lectura de Homero
Ficha
La historia
En 1882 el banquero neoyorquino Henry Marquand encargó este cuadro para la mansión que levantaba en Madison Avenue, en Nueva York, destinado a una sala de música de tema griego que el propio Alma-Tadema ayudó a diseñar. Lo que recibió fue una escena inventada de la antigua Grecia: un joven coronado de laurel lee a Homero en voz alta desde un rollo, mientras unos amigos escuchan tendidos en un banco de mármol sobre un mar luminoso. Alma-Tadema tenía fama de pintar el mármol con tal verdad que casi se sentía su frío, y lo dispuso todo en un formato largo y bajo, pensado para un muro doméstico. Marquand tuvo luego problemas de dinero y vendió buena parte de su colección. El lienzo llegó a Filadelfia dos décadas después.




