
Jean-Baptiste Camille Corot · CC-BY-SA-4.0
Las ruinas de Arras
Ficha
La historia
Corot pintó este cuadro en 1852, justo cuando una nueva costumbre empezaba a arraigar en él. El año anterior había viajado por primera vez a la ciudad norteña de Arras para visitar a un pintor más joven, Constant Dutilleux, que se había volcado en el paisaje tras ver la obra de Corot en el Salón. Aquella primera visita se convirtió en más de 20 años de estancias casi anuales, hasta que Arras fue una segunda casa y un pequeño círculo de pintores locales se formó a su alrededor. La ciudad conservaba aún las huellas de su largo pasado militar, viejos muros en ruinas y sillares que seguían en pie entre las calles corrientes, y Corot los recoge con sencillez, como formas desgastadas bajo una luz suave y pareja. En una de estas visitas, el año siguiente a este lienzo, un amigo de Arras le enseñó a rascar un dibujo sobre una placa de vidrio ahumado y sacar de ella una estampa, y Corot, ya pasados los 55, adoptó el recurso con el gusto de un principiante.




