
El triunfo de la muerte
Ficha
La historia
Cuando se pintó esta tabla, la escena que muestra ya tenía unos 65 años. Pieter Brueghel el Viejo había dispuesto su ejército de muertos hacia 1562, y aquella versión célebre sigue colgada en el Museo del Prado, en Madrid. Lo que vemos aquí es una repetición posterior, hecha en Amberes en la década de 1620. El museo de Basilea la presenta como obra de un seguidor del viejo Brueghel, mientras que los catálogos suelen atribuirla a su hijo, Pieter Brueghel el Joven, cuyo taller producía copias de las invenciones del padre. Qué mano sostuvo el pincel aquí no está resuelto.
La escena en sí es una de las más sombrías de la pintura flamenca. Los esqueletos arrasan una tierra quemada y no perdonan a nadie, desde un rey con armiño hasta jugadores de cartas y amantes que aún no se han dado cuenta. Un esqueleto sobre un caballo rojizo y pálido blande la guadaña entre la multitud y empuja a los vivos hacia una enorme caja con forma de ataúd. En un rincón, un coro de muertos canta bajo un crucifijo, y en el horizonte arden pequeños fuegos rojos.




