
Gustave Courbet · PD
El arroyo, La Brème
Ficha
La historia
En 1866 a Courbet le fue bien en el Salón de París, cosa poco habitual en él. Presentó cuatro corzos en el arroyo de Plaisir-Fontaine y el cuadro gustó, mientras sus pinturas de figuras seguían recibiendo ataques. Plaisir-Fontaine desemboca en el Brême, un río pequeño del país calizo que queda por encima de Ornans, la ciudad del este de Francia donde él nació. Ese mismo año pintó el propio Brême en el paraje llamado Puits Noir, el pozo negro, donde el agua sale de debajo de la roca.
El lienzo está en vertical, 114 centímetros de alto por 89 de ancho, de modo que la roca y la vegetación cierran la vista en lugar de abrirla hacia el fondo. Hay zonas resueltas con manchas anchas y rápidas y otras aplicadas con espátula, una herramienta cada vez más presente en estos paisajes suyos. Volvió a este desfiladero una y otra vez a lo largo de los años sesenta del siglo XIX, y hoy hay otras versiones del motivo en museos de Francia y de Estados Unidos.




