
Paolo Veronese · PD
Las bodas de Caná
Ficha
La historia
Unos nueve años antes, el Veronés ya había pintado estas bodas para el refectorio de los benedictinos de San Giorgio Maggiore, en Venecia, en un lienzo de casi diez metros de ancho que hoy está en el Louvre. Esta versión, de hacia 1571, mide menos de la mitad y se pintó para una casa particular, el palacio de los Cuccina, una familia de comerciantes venecianos. Alrededor de la mesa, ante una arquitectura palaciega, se reúnen Jesús, María, los novios, invitados, músicos y criados. La mirada acaba en un copero vestido de un naranja intenso, que sostiene una copa con el brazo extendido y examina con ojo de experto el vino que hace un momento era agua. Junto a él, Cristo mira la misma copa. En 1652, el pintor Pietro da Cortona escribió que ese copero merecía, él solo, que se le llamara un grande y extraordinario milagro del arte.





