
Gustave Courbet · PD
La joven bañista
Ficha
La historia
En 1853 Courbet mandó al Salón unas bañistas de carne pesada y desnudez nada ideal, y el escándalo fue considerable, porque había puesto a una mujer corriente donde el público esperaba una diosa. Trece años después volvió al mismo motivo, una muchacha desnuda al borde del agua en un claro del bosque, con el mismo interés por el peso real del cuerpo. Para entonces ya se lo consentían. Un crítico de aquellos años elogió a esta muchacha que moja los pies llamándola la salud misma, de silueta amplia y llena, y añadió que no se podía ser más independiente ni más veraz. El cuadro acabó en Nueva York con Louisine Havemeyer, una de las primeras coleccionistas estadounidenses de pintura francesa moderna.




