
Tríptico con el Descendimiento, María Magdalena y José de Arimatea
Ficha
La historia
En octubre de 1538, en Roma, un joven pintor portugués, Francisco de Holanda, escuchó a Miguel Ángel hablar de la pintura flamenca y más tarde dejó por escrito la conversación. Esa pintura, decía Miguel Ángel, hace llorar a los devotos, no por la bondad de la obra, sino por la bondad del devoto que la mira. El museo recoge esa frase en su propia ficha de este tríptico, y no es casual. Todo aquí está pensado para conmover a quien se arrodilla delante. En la tabla central Cristo acaba de ser bajado de la cruz, con las heridas a la vista, y alrededor aparecen la corona de espinas, la esponja empapada en sangre y el llanto de la Virgen. En la puerta izquierda está José de Arimatea, y en la derecha, de rodillas, María Magdalena. El autor no se conoce con certeza. El museo relaciona la obra con la manera de dos maestros de los Países Bajos, Pieter Coecke van Aelst, de Amberes, y Maarten van Heemskerck, y la fecha solo entre 1540 y 1550. Señala además algo que no tiene nada de flamenco. Las figuras están empujadas al primer plano y parecen apretadas por el marco estrecho, una relación entre figuras y espacio que el museo considera más propia de Italia.