
La Verdad descubierta por el Tiempo
Ficha
La historia
En 1646 Roma vio cómo desmontaban el campanario que Bernini había levantado en la fachada de San Pedro. Lo había proyectado para Urbano VIII, pero debajo aparecieron grietas, y el nuevo papa, Inocencio X, mandó derribarlo y se volcó en otros arquitectos. Ese mismo año Bernini empezó esta estatua, sin encargo, para sí mismo. La idea eran dos figuras, el Tiempo descubriendo a la Verdad, es decir, que con el tiempo se le haría justicia. Solo llegó a tallar la Verdad. Está sentada sobre una roca, sonríe, sostiene en la mano derecha un sol con rostro humano y apoya el pie izquierdo sobre un globo terráqueo. Al cabo de un par de años Bernini había recuperado el favor de la corte papal, estaba desbordado de encargos, y el Tiempo nunca se empezó. A su muerte, los herederos vendieron el bloque destinado a esa figura. En su testamento ató la estatua a la familia, de primogénito en primogénito, y prohibió venderla. Sus descendientes la conservaron hasta 1924, cuando la depositaron en la Galería Borghese.





