
Peter Paul Rubens · PD
La Victoria corona al héroe
Ficha
La historia
Hacia 1613 Rubens pintó una gran alegoría, hoy en Kassel, de un caudillo victorioso coronado después de que la Concordia le ayudara a vencer a la Discordia. Casi 20 años más tarde, a comienzos de la década de 1630, volvió a aquel diseño para esta pequeña tabla de roble, de poco más de medio metro de ancho, y con unos pocos cambios le dio otro sentido. Los enemigos muertos siguen a los pies del vencedor, y Victoria, la diosa de la victoria, sigue poniéndole la corona de laurel. Pero el vencedor se aparta de ella y se vuelve hacia la figura de la Virtud, que está detrás. Según la lectura del museo, la corona es ahora para un vencedor que sobresale por su virtud. Rubens reutilizó así sus propias invenciones toda la vida, ajustando una postura o una figura a un mensaje nuevo en lugar de empezar de cero. La tabla quizá perteneció a Nicolas Régnier, pintor y marchante en Venecia, y después al archiduque Leopoldo Guillermo.




