
Mujer tocando el cistro
Ficha
La historia
A Jan Steen se le recuerda por sus habitaciones llenas de gente y de ruido, y aquí deja la sala vacía. Una mujer sola, sentada ante paredes desnudas, pulsa un cistro, el pequeño instrumento de cuerdas metálicas que sonaba en muchas casas holandesas, y nos mira de frente. Como no hay nada más en el cuadro, no hay forma de escapar a su mirada.
El Mauritshuis señala un detalle extraño. Steen le pone un pañuelo negro en la cabeza, el que uno esperaría ver en una anciana, alrededor de una cara joven de mirada fija y directa. Las dos señales se contradicen, y cuesta decir qué quiere del espectador.
La tabla es pequeña, de 31 por 27,5 centímetros. En 1919 perteneció al coleccionista Frits Lugt, desde ese año estuvo en el museo en depósito y en 1928 se compró con ayuda de donantes particulares.




